<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><rss xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom" version="2.0" xmlns:itunes="http://www.itunes.com/dtds/podcast-1.0.dtd" xmlns:googleplay="http://www.google.com/schemas/play-podcasts/1.0"><channel><title><![CDATA[Causas y Azares]]></title><description><![CDATA[Bienvenidos a Causas y Azares, el substack de Pablo Gerchunoff y Roy Hora. Aquí encontrarán notas, artículos breves y diálogos que discuten temas y problemas políticos de nuestro tiempo, con un fuerte énfasis en la perspectiva histórica.]]></description><link>https://causasyazarespgyrh.substack.com</link><image><url>https://substackcdn.com/image/fetch/$s_!mRPO!,w_256,c_limit,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2Fa2f90649-2782-4d4f-9124-6f16fe6677c7_351x351.png</url><title>Causas y Azares</title><link>https://causasyazarespgyrh.substack.com</link></image><generator>Substack</generator><lastBuildDate>Mon, 13 Jul 2026 10:46:42 GMT</lastBuildDate><atom:link href="https://causasyazarespgyrh.substack.com/feed" rel="self" type="application/rss+xml"/><copyright><![CDATA[Causas y azares]]></copyright><language><![CDATA[es]]></language><webMaster><![CDATA[causasyazarespgyrh@substack.com]]></webMaster><itunes:owner><itunes:email><![CDATA[causasyazarespgyrh@substack.com]]></itunes:email><itunes:name><![CDATA[Causas y Azares]]></itunes:name></itunes:owner><itunes:author><![CDATA[Causas y Azares]]></itunes:author><googleplay:owner><![CDATA[causasyazarespgyrh@substack.com]]></googleplay:owner><googleplay:email><![CDATA[causasyazarespgyrh@substack.com]]></googleplay:email><googleplay:author><![CDATA[Causas y Azares]]></googleplay:author><itunes:block><![CDATA[Yes]]></itunes:block><item><title><![CDATA[¿La Argentina está cambiando?]]></title><description><![CDATA[&#191;La Argentina est&#225; cambiando?]]></description><link>https://causasyazarespgyrh.substack.com/p/la-argentina-esta-cambiando-f42</link><guid isPermaLink="false">https://causasyazarespgyrh.substack.com/p/la-argentina-esta-cambiando-f42</guid><dc:creator><![CDATA[Causas y Azares]]></dc:creator><pubDate>Tue, 16 Jun 2026 15:26:32 GMT</pubDate><enclosure url="https://api.substack.com/feed/podcast/202386223/b0162140474ac0ac7c1629a6fedad713.mp3" length="0" type="audio/mpeg"/><content:encoded><![CDATA[<p>&#191;La Argentina est&#225; cambiando? Por sobre el ruido y la furia que siempre bulle en la superficie y que alimenta el debate sobre el corto plazo, &#191;cu&#225;les son las mutaciones de fondo que estamos viviendo en la era Milei? En este episodio de Sobremesa, Pablo Gerchunoff y Roy Hora conversan novedades y continuidades en la pol&#237;tica y la econom&#237;a argentina de nuestro tiempo.</p>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[Las clases medias, ¿bendición o maldición?]]></title><description><![CDATA[En agosto de 1924, Alejandro Bunge, director de la influyente Revista de Econom&#237;a Argentina fundada en 1918, pronunci&#243; una inspirada conferencia que llev&#243; por t&#237;tulo &#8220;La conciencia nacional&#8221;.]]></description><link>https://causasyazarespgyrh.substack.com/p/las-clases-medias-bendicion-o-maldicion</link><guid isPermaLink="false">https://causasyazarespgyrh.substack.com/p/las-clases-medias-bendicion-o-maldicion</guid><dc:creator><![CDATA[Pablo Gerchunoff]]></dc:creator><pubDate>Mon, 15 Jun 2026 13:01:21 GMT</pubDate><enclosure url="https://substackcdn.com/image/fetch/$s_!mRPO!,w_256,c_limit,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2Fa2f90649-2782-4d4f-9124-6f16fe6677c7_351x351.png" length="0" type="image/jpeg"/><content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">En agosto de 1924, Alejandro Bunge, director de la influyente <em>Revista de Econom&#237;a Argentina </em>fundada en 1918, pronunci&#243; una inspirada conferencia que llev&#243; por t&#237;tulo &#8220;La conciencia nacional&#8221;. Fue un himno a las clases medias y a la iniciativa individual: &#8220;Pod&#237;a verse en esos a&#241;os con qu&#233; arder [sic] esas avalanchas humanas de inmigrantes y de nativos se dedicaban al trabajo, a producir y a comerciar; pod&#237;a verse surgir un mar de habitantes con grande y creciente capacidad de consumo y de producci&#243;n, que ha dado origen a una clase media que todo lo llena [&#8230;] Principia ya a ser anticuado el concepto de empleoman&#237;a criolla y el doctorado. Por cada joven que se dirige en busca de un empleo p&#250;blico hay ya cien que se dirigen en procura de ense&#241;anza manual y t&#233;cnica y de trabajo rudo, productivo y &#250;til [&#8230;] Esa peque&#241;a burgues&#237;a, esa nueva generaci&#243;n con esp&#237;ritu de acci&#243;n y de trabajo, ha llenado las calles de muchas ciudades de la Rep&#250;blica, ha inundado los caf&#233;s, los cinemat&#243;grafos, los teatros, las iglesias, los talleres, las f&#225;bricas, las tiendas, las escuelas y las universidades desbordando en todas partes, porque su pujanza individual es superior a la de las obras colectivas&#8221;.</p><p style="text-align: justify;">Si Bunge hubiera sido inmortal habr&#237;a agregado, con Elisa Pastoriza y Juan Carlos Torre, que esas clases medias pronto tambi&#233;n inundar&#237;an los balnearios de Mar del Plata. Como no era inmortal sino apenas un hombre de su tiempo, la pasi&#243;n de sus palabras estaba dirigida a establecer, en ese a&#241;o de 1924, una diferenciaci&#243;n sociol&#243;gica que era, a la vez, una cr&#237;tica a Yrigoyen y una esperanza depositada en que el caudillo radical no retornar&#237;a al poder. La &#8220;empleoman&#237;a criolla&#8221;, ese mal asociado al empleo p&#250;blico improductivo, quiz&#225;s hab&#237;a quedado en el pasado. Las clases medias eran otra cosa, o Bunge deseaba que fueran otra cosa.</p><div class="subscription-widget-wrap-editor" data-attrs="{&quot;url&quot;:&quot;https://causasyazarespgyrh.substack.com/subscribe?&quot;,&quot;text&quot;:&quot;Suscribirse&quot;,&quot;language&quot;:&quot;es&quot;}" data-component-name="SubscribeWidgetToDOM"><div class="subscription-widget show-subscribe"><div class="preamble"><p class="cta-caption">&#161;Gracias por leer! Suscr&#237;bete gratis para recibir nuevos posts y apoyar mi trabajo.</p></div><form class="subscription-widget-subscribe"><input type="email" class="email-input" name="email" placeholder="Escribe tu correo electr&#243;nico..." tabindex="-1"><input type="submit" class="button primary" value="Suscribirse"><div class="fake-input-wrapper"><div class="fake-input"></div><div class="fake-button"></div></div></form></div></div><p style="text-align: justify;">La pujanza individual, superior a las obras colectivas, potentes palabras, una jerarquizaci&#243;n de la movilidad social, que es siempre un logro individual en una sociedad que progresa. Lo supiera o no, Bunge no solo disparaba impl&#237;citamente contra Yrigoyen, sino que le estaba contestando a la visi&#243;n nost&#225;lgica y aristocr&#225;tica de Miguel Can&#233;, y al Jos&#233; Mar&#237;a Ramos Mej&#237;a de <em>Las multitudes argentinas</em>, publicado en 1899, ambos desconfiados de ese desordenado movimiento que hab&#237;a mandado al trastero de la historia la calma en la que hab&#237;an vivido. Interesante Ramos Mej&#237;a en la manifestaci&#243;n de su descontento: la rapidez del cambio social, impulsado en gran medida por la inmigraci&#243;n, produc&#237;a &#8211;para &#233;l&#8211; una sociedad sin &#8220;sedimentos estables&#8221;, propensa al comportamiento de masa, &#8220;m&#243;vil, inestable&#8221;, que no tiene pasado, que vive en el presente &#8220;y bajo la impresi&#243;n del momento&#8221;<em> </em>(ahora muchos dir&#237;an &#8220;cortoplacista&#8221;).</p><p style="text-align: justify;">M&#225;s tarde, durante los meses de julio y agosto de 1944, el coronel Juan Domingo Per&#243;n, por entonces Secretario de Trabajo y Previsi&#243;n, percibi&#243; que su naciente proyecto pol&#237;tico quiz&#225;s estuviera algo desbalanceado, y entonces organiz&#243; las &#8220;asambleas de las clases medias&#8221;<em> </em>en distintos barrios de la ciudad &#8211;Palermo, Constituci&#243;n, Flores&#8211; con el objeto de cortejar a esa &#8220;originalidad argentina&#8221; que pod&#237;a inclinar la balanza a su favor o en su contra. El 12 de agosto pronunci&#243; un discurso que en las recopilaciones de textos doctrinarios justicialistas lleva el t&#237;tulo de <em>Cada cual su aporte.</em> Se lee: &#8220;El obrero sus m&#250;sculos, la clase media su inteligencia y su actividad; los ricos su dinero, si fuese necesario&#8221;, en otras palabras, la comunidad organizada sin exclusiones, tambi&#233;n con almaceneros, profesionales, panaderos, viajantes de comercio, vendedores de seguros. Ya sabemos que a Per&#243;n no le interesaba construir un diagn&#243;stico sobre la sociolog&#237;a argentina, sino atraer simpat&#237;as que se convirtieran en votos. Lo logr&#243; parcialmente en 1946; lo perdi&#243; casi totalmente con el paso del tiempo.</p><p style="text-align: justify;">En los a&#241;os 50, Gino Germani &#8211;a quien s&#237; le interesaba un diagn&#243;stico sobre la sociedad en la que hab&#237;a recalado en 1934 despu&#233;s de haber sufrido c&#225;rcel en Italia bajo el gobierno de Benito Mussolini&#8211; emiti&#243; su dictamen cient&#237;fico, mal que les pesara a publicistas del peronismo como Arturo Jauretche en su op&#250;sculo <em>El medio pelo en la sociedad argentina</em> o, por fuera del peronismo, a Juan Jos&#233; Sebreli en su libro <em>Buenos Aires, vida cotidiana y alienaci&#243;n, </em>o<em> </em>en todo caso, al conjunto de los antiguos esc&#233;pticos de la gran inmigraci&#243;n, entre los cuales Ramos Mej&#237;a era solo un ejemplo. Para Germani, las clases medias argentinas se parec&#237;an efectivamente a una bendici&#243;n, no solo en t&#233;rminos de la ruptura que produc&#237;an con el viejo orden conservador en t&#233;rminos sociales, sino porque, a diferencia de Italia, se hab&#237;an convertido en la arcilla con la que se modelar&#237;an corrientes pol&#237;ticas liberal-democr&#225;ticas, esto es, anti-fascistas.</p><p style="text-align: justify;">En unas quinientas manzanas de la Capital Federal, esa percepci&#243;n ben&#233;vola sobre las clases medias se acentu&#243; durante los a&#241;os 60, con el impulso de una fauna juvenil irreverente e independiente: entre golpe de Estado y golpe de Estado, el cine <em>Lorraine </em>agotaba sus localidades<em> </em>para ver a Ingmar Bergman antes que en ning&#250;n otro pa&#237;s del mundo, el Instituto Di Tella de la calle Florida (&#191;un preanuncio del Museo Guggenheim de Bilbao?, me pregunt&#233; con arrogancia porte&#241;a hace un par de a&#241;os) estallaba de creatividad, el psicoan&#225;lisis se convert&#237;a en una rutina, las librer&#237;as y los teatros confirmaban el orgullo de sentirse iguales o superiores a Europa del Sur. &#191;Qu&#233; era la primitiva Madrid comparada con la refulgente Buenos Aires?</p><p style="text-align: justify;">Pero en 1992, en una entrevista publicada en el n&#250;mero de mayo-junio de <em>Ciencia Hoy</em>, Tulio Halperin Donghi convers&#243; con Juan Carlos Chiaramonte y Oscar Ter&#225;n, y acab&#243; con tanta dulzura:<em> </em>&#8220;Dir&#237;a que, en el fondo, la visi&#243;n muy reaccionaria que considera que lo que arruin&#243; a la Argentina fue la democratizaci&#243;n de los a&#241;os veinte, no es del todo errada. Porque pr&#225;cticamente lo que hizo la Argentina en aquella &#233;poca fue mantenerse con dificultad en la cresta de la ola, endeudarse m&#225;s [&#8230;] y crear la clase media. Eso es lo que hicieron los radicales, quienes [&#8230;] tuvieron una pol&#237;tica [&#8230;] tan audaz como la peronista y, en el fondo, m&#225;s duradera, porque la clase media result&#243; tener m&#225;s capacidad para defenderse, y por m&#225;s tiempo, que la clase obrera levantada por el peronismo [&#8230;] Argentina lleg&#243; a los treinta con un parque automotor ubicado entre los m&#225;s importantes del planeta, pero que b&#225;sicamente estaba destinado a mover gente dentro del casco urbano de Buenos Aires, y no niego que se trataba de una vida muy agradable, mientras fue posible mantenerla&#8221;.</p><p style="text-align: justify;">&#191;Eran, entonces, una maldici&#243;n econ&#243;mica las clases medias, miradas hace treinta y cuatro a&#241;os por el m&#225;s importante historiador argentino? En el p&#225;rrafo que acabamos de transcribir, lo eran ya no por la afici&#243;n al empleo p&#250;blico sino por sus aspiraciones consumistas. Entramos en zona de confusi&#243;n. Halperin exager&#243;, sobre todo porque no acept&#243; que &#8220;clase media&#8221; era &#8211;y es&#8211; un concepto que encerraba una compleja heterogeneidad (&#191;d&#243;nde estaba ese abanico de actividades que hab&#237;a pintado Bunge?). Sin embargo, debo confesar que hace m&#225;s de una d&#233;cada contest&#233; un reportaje a un diario nacional y dije una frase &#225;spera, pero de esencia halperiniana en su simplificaci&#243;n. Algo as&#237; como lo siguiente: &#8220;en el siglo XXI, si se impone un ajuste macroecon&#243;mico, es un deber moral proteger a los sectores m&#225;s vulnerables, lo cual no deber&#237;a ser tan dif&#237;cil: los sectores de bajos ingresos son fiscalmente baratos; el problema son las clases medias, fiscalmente caras&#8221;.</p><p style="text-align: justify;">Con el t&#233;rmino &#8220;fiscalmente caro&#8221; estaba hablando de algunos rasgos evidentes del presupuesto p&#250;blico, entre otras cosas, de los servicios p&#250;blicos universalmente subsidiados, de la expansi&#243;n de la burocracia estatal en la naci&#243;n, las provincias y los municipios, de la inviabilidad de un sistema previsional que promete lo que ya no puede dar. Tras esa recortada enumeraci&#243;n emerge algo relevante: las erogaciones estatales exceden la productividad argentina que las pueda sostener. En ese contexto asoma el paisaje de una pujanza declinante y un parasitismo creciente, parasitismo como un &#8220;lujo&#8221; al que pueden acceder &#8211;como mecanismo de defensa frente a la p&#233;rdida del progreso material desde mediados de los a&#241;os 70&#8211; aquellos que tienen una voz m&#225;s potente en el intercambio social. Es el juego del &#8220;s&#225;lvese quien pueda&#8221;.</p><p style="text-align: justify;">Casi al mismo tiempo, a la cuesti&#243;n fiscal se agreg&#243; el tema fenomenalmente argentino del valor del d&#243;lar, y entonces nos encontramos con que el peso fuerte ya no fue solo pan y carne baratos para los sectores de bajos ingresos, sino tambi&#233;n celulares baratos, turismo internacional barato y facilidades para ahorrar en la moneda mundial por antonomasia, cosas que no son de pobres, pero tampoco ya no solo de los ricos. El control de cambios fue, no casualmente desde la crisis de los a&#241;os 30, la herramienta a la que recurrentemente se ha apelado para sostener el valor del peso por encima de la productividad argentina por todo el tiempo posible. Otra vez la productividad an&#233;mica confrontada con las demandas colectivas. As&#237; ha sido desde Alfons&#237;n a Milei, administrando el conflicto, prometiendo una riqueza<em> </em>&#8220;que siempre est&#225; llegando&#8221; para realizar el sue&#241;o de retornar a aquella naci&#243;n de clase media progresista que alguna vez fuimos.</p><p style="text-align: justify;">Quiero decirles, porque lo he vivido como protagonista menor y como testigo cercano, que todos los gobiernos desde 1983 se enfrentaron a los dilemas planteados en los p&#225;rrafos anteriores con la incomodidad de no poder resolverlos, y a veces sin siquiera nombrarlos. Suena desalentador. Sin embargo, no deber&#237;amos resignarnos a la impotencia pol&#237;tica frente a una realidad de apariencia inmodificable. No se trata, en esta cuesti&#243;n como en otras, de quedar paralizado o de desenvainar espadas y cortar cabezas. Se trata de encontrar una diagonal reformista y persuasiva que permita liberar todo el potencial creador de esta franja social, no solo para aumentar su capacidad de crear riqueza simb&#243;lica y material, sino tambi&#233;n para atenuar su peso sobre el estado. Con esa perspectiva <em>in mente</em> vuelvo, por &#250;ltima vez, al Bunge de 1924, al del hormiguero creativo, al de la clase media como gema de los argentinos, vuelvo solo para sembrar para m&#237; mismo una esperanza. Vuelvo, y esa clase media con vocaci&#243;n de autonom&#237;a todav&#237;a est&#225; all&#237;, en las ciudades y en el campo, algo deteriorada y af&#243;nica, pero con su potencial vigente. Quiz&#225;s sea uno de los motores que se necesitan para recuperar el progreso perdido hace d&#233;cadas. Solo hace falta un &#8220;RIGI&#8221;, un peque&#241;o &#8220;RIGI&#8221; que la despierte.</p><div class="subscription-widget-wrap-editor" data-attrs="{&quot;url&quot;:&quot;https://causasyazarespgyrh.substack.com/subscribe?&quot;,&quot;text&quot;:&quot;Suscribirse&quot;,&quot;language&quot;:&quot;es&quot;}" data-component-name="SubscribeWidgetToDOM"><div class="subscription-widget show-subscribe"><div class="preamble"><p class="cta-caption">&#161;Gracias por leer! Suscr&#237;bete gratis para recibir nuevos posts y apoyar mi trabajo.</p></div><form class="subscription-widget-subscribe"><input type="email" class="email-input" name="email" placeholder="Escribe tu correo electr&#243;nico..." tabindex="-1"><input type="submit" class="button primary" value="Suscribirse"><div class="fake-input-wrapper"><div class="fake-input"></div><div class="fake-button"></div></div></form></div></div>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[Olvidémonos de Trump y pensemos en lo importante: la relación con Estados Unidos]]></title><description><![CDATA[Encuentros y desencuentros entre Argentina y Estados Unidos]]></description><link>https://causasyazarespgyrh.substack.com/p/olvidemonos-de-trump-y-pensemos-en</link><guid isPermaLink="false">https://causasyazarespgyrh.substack.com/p/olvidemonos-de-trump-y-pensemos-en</guid><dc:creator><![CDATA[Roy Hora]]></dc:creator><pubDate>Mon, 15 Jun 2026 12:51:32 GMT</pubDate><enclosure url="https://substackcdn.com/image/fetch/$s_!mRPO!,w_256,c_limit,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2Fa2f90649-2782-4d4f-9124-6f16fe6677c7_351x351.png" length="0" type="image/jpeg"/><content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Estados Unidos despierta sentimientos encontrados entre los argentinos. La opini&#243;n dominante, sin embargo, hace mucho tiempo que es notablemente cr&#237;tica de la gran potencia del norte. El trabajo del Pew Research Center, un conocido centro de estudios de opini&#243;n p&#250;blica que viene auscultando la imagen de Estados Unidos en distintas regiones del mundo desde comienzos del siglo, pone de relieve que la opini&#243;n argentina sobre Estados Unidos suele ser m&#225;s negativa que la prevaleciente en la mayor parte de las naciones del planeta, salvo los pa&#237;ses del Medio Oriente. As&#237;, por ejemplo, Pew concluy&#243; en 2007 que solo el 16 % de la poblaci&#243;n argentina ten&#237;a una imagen positiva del pa&#237;s entonces gobernado por el republicano George W. Bush. Solo en naciones con fuerte presencia &#225;rabe y musulmana como Turqu&#237;a 9 %, los territorios palestinos 13 % y Marruecos 15 %, la condena a Estados Unidos era m&#225;s profunda.</p><p style="text-align: justify;">La opini&#243;n argentina sobre Estados Unidos suele verse afectada por factores circunstanciales y por el clima de &#233;poca, pero un s&#243;lido bloque cr&#237;tico nunca desaparece. Lo prueba el hecho de que, tras la llegada a la Casa Blanca de Barack Obama, que en muchos aspectos estaba en las ant&#237;podas de Bush &#8212;fue el primer presidente negro, adem&#225;s de dem&#243;crata y progresista&#8212;, la condena sigui&#243; firme: para 2014, solo el 36 % de los encuestados por Pew manten&#237;a opiniones favorables sobre nuestro gran vecino del norte. Reparemos en que la intensidad de esta animadversi&#243;n se recorta n&#237;tidamente en el contexto latinoamericano. La comparaci&#243;n con los otros dos grandes pa&#237;ses de Am&#233;rica Latina es ilustrativa. En 2014, un 65 % de los ciudadanos de Brasil, entonces gobernado por la izquierdista Dilma Rousseff, ten&#237;a una opini&#243;n positiva sobre Estados Unidos. En el M&#233;xico de Enrique Pe&#241;a Nieto, la valoraci&#243;n positiva de Estados Unidos era del 63 %.</p><div class="subscription-widget-wrap-editor" data-attrs="{&quot;url&quot;:&quot;https://causasyazarespgyrh.substack.com/subscribe?&quot;,&quot;text&quot;:&quot;Suscribirse&quot;,&quot;language&quot;:&quot;es&quot;}" data-component-name="SubscribeWidgetToDOM"><div class="subscription-widget show-subscribe"><div class="preamble"><p class="cta-caption">&#161;Gracias por leer! Suscr&#237;bete gratis para recibir nuevos posts y apoyar mi trabajo.</p></div><form class="subscription-widget-subscribe"><input type="email" class="email-input" name="email" placeholder="Escribe tu correo electr&#243;nico..." tabindex="-1"><input type="submit" class="button primary" value="Suscribirse"><div class="fake-input-wrapper"><div class="fake-input"></div><div class="fake-button"></div></div></form></div></div><p style="text-align: justify;">A primera vista, uno estar&#237;a tentado a concluir que esta hostilidad refleja el peso de la tradici&#243;n nacional-popular y de las corrientes de izquierda en la vida p&#250;blica en los a&#241;os kirchneristas y que, extendiendo la mirada hacia atr&#225;s, su origen se remonta hasta el momento en que Per&#243;n irrumpi&#243; en la vida p&#250;blica. No hay duda de que esos a&#241;os constituyen un punto de inflexi&#243;n, visible en el hecho de que, en la campa&#241;a electoral de 1945-6, el heredero de la Revoluci&#243;n de Junio invit&#243; a la ciudadan&#237;a a optar entre &#8220;Braden o Per&#243;n&#8221;. El hecho de que el l&#237;der justicialista haya encuadrado el dilema electoral en estos t&#233;rminos, y la respuesta que encontr&#243; en la ciudadan&#237;a, nos dice mucho sobre las creencias de fondo que para entonces comenzaban a estructurar la cultura pol&#237;tica argentina. A partir de ese momento, nada ser&#237;a igual en la relaci&#243;n con Washington.</p><p style="text-align: justify;">Sin embargo, es importante recordar que la tensi&#243;n con Estados Unidos posee ra&#237;ces m&#225;s diversas y m&#225;s profundas que las que nutrieron el &#225;rbol de la cultura pol&#237;tica nacional-popular, que tambi&#233;n alimentan otras maneras de pensar la naci&#243;n. Nuestra otra gran tradici&#243;n pol&#237;tica, la liberal, tambi&#233;n levant&#243; la guardia frente a Washington. De hecho, fue el liberalismo el que puso, ya a fines del siglo XIX, los primeros ladrillos en la pared de nuestro antinorteamericanismo, cavando una huella que m&#225;s tarde otros seguir&#237;an y profundizar&#237;an.</p><p style="text-align: justify;">Sucedi&#243; cuando Estados Unidos, para entonces ya montado sobre el formidable dinamismo de una econom&#237;a de escala continental, comenz&#243; a desarrollar una pol&#237;tica exterior agresiva y expansionista, con la que quiso hacer sentir su dura ley sobre el Caribe y Am&#233;rica Latina. En 1898, Cuba y Puerto Rico fueron las primeras v&#237;ctimas de una larga lista.</p><p style="text-align: justify;">Ese Estados Unidos brioso y agresivo se top&#243; con una Argentina que por entonces tambi&#233;n comenzaba a acariciar sus propios sue&#241;os de grandeza. En tiempos de Roca y Pellegrini, nuestra &#233;lite dirigente alz&#243; la voz frente a Washington, convencida de que estaba en condiciones de disputarle el liderazgo sobre Am&#233;rica del Sur. Los formidables logros econ&#243;micos y sociales de la Argentina del Ochenta al Centenario insuflaron en la clase gobernante liberal una confianza en el destino esplendoroso del pa&#237;s que, inevitablemente, la empuj&#243; a redefinir su relaci&#243;n con el poderoso vecino del norte. La admiraci&#243;n por el pa&#237;s que representaba la cuna del experimento constitucional y republicano, el sentimiento que marc&#243; nuestra relaci&#243;n con Estados Unidos desde la independencia y por casi un siglo, fue dejando lugar a visiones menos encandiladas y actitudes menos concesivas. As&#237;, por ejemplo, la doctrina Monroe de 1823 &#8212;&#8220;Am&#233;rica para los americanos&#8221;&#8212;, que combinaba defensa del ideal republicano con paternalismo estadounidense, el gobierno de Roca (1898-1904) le opuso la Doctrina Drago &#8212;&#8220;Am&#233;rica Latina no ser&#225; terreno f&#233;rtil para el imperialismo europeo o norteamericano&#8221;&#8212;, que pretend&#237;a dejar en claro que las potencias del hemisferio norte no eran el &#250;nico actor con derecho a incidir sobre la suerte de Am&#233;rica del Sur. Esa aspiraci&#243;n a un trato igualitario fue, en definitiva, la expresi&#243;n de la confianza de la Argentina del cambio de siglo en su destino de grandeza nacional.</p><p style="text-align: justify;">El rechazo a la prepotencia yanqui, a veces condimentada con denuncias de su supuesto materialismo vulgar, se entiende mejor si recordamos que entonces la Argentina miraba a Europa, su gran socio comercial y su meca cultural. Desde la d&#233;cada de 1920, sin embargo, la presencia econ&#243;mica y cultural norteamericana se hizo muy visible en el Plata, y las creaciones de esa din&#225;mica e innovadora sociedad, desde los productos de Hollywood hasta los autom&#243;viles de Detroit, comenzaron a cautivar a los consumidores argentinos. Atr&#225;s quedaba la era en que el ferrocarril brit&#225;nico era el s&#237;mbolo y el motor del progreso, mientras tambi&#233;n se esfumaba el magisterio cultural de Par&#237;s, &#8220;la capital del siglo XIX&#8221;. De all&#237; en adelante, Estados Unidos comenz&#243; a ser algo m&#225;s que un modelo pol&#237;tico o social, o un rival en la disputa por la supremac&#237;a en Am&#233;rica del Sur; fue, cada vez m&#225;s, tambi&#233;n una bienvenida presencia cotidiana en la vida de muchos hogares argentinos, con frecuencia recelada por las &#233;lites del poder y el prestigio que todav&#237;a miraban a Europa, pero muy valorada en amplios sectores de las clases medias y populares, que la reconoc&#237;an y celebraban en nuevos productos, servicios y estilos de vida. Al margen de sus opiniones sobre la pol&#237;tica del poderoso pa&#237;s del norte, y a veces sin advertirlo del todo, en t&#233;rminos sociales y culturales, nuestro pa&#237;s se americaniz&#243;.</p><p style="text-align: justify;">La americanizaci&#243;n de la Argentina era posible, claro, gracias al lazo econ&#243;mico con Europa, que liberaba los recursos necesarios para adquirir lo que Estados Unidos ten&#237;a para ofrecer. Sin embargo, para desgracia de los argentinos, en la d&#233;cada de 1930 ese esquema virtuoso se quebr&#243;, y nuestro pa&#237;s se fue quedando desnudo ante un Estados Unidos cuya econom&#237;a no era complementaria sino competitiva. Estados Unidos era Detroit y Hollywood, pero tambi&#233;n Texas e Illinois. Es decir, manufactura, servicios e industrias culturales, pero tambi&#233;n petr&#243;leo y productos agr&#237;colas de clima templado. Y entonces comenz&#243; el que sin duda fue, en el plano de las relaciones internacionales, el mayor calvario argentino del siglo XX: habi&#233;ndose hecho rica relativamente temprano gracias al lazo con Europa, desde 1930, y como resultado de la creciente anemia de su sector exportador y la imposibilidad de exportarle a Estados Unidos, la Argentina tuvo que vivir en un mundo en el que necesitaba de Estados Unidos mucho m&#225;s de lo que Estados Unidos necesitaba de ella. Mal ligada a la econom&#237;a m&#225;s din&#225;mica del planeta, incapaz de encontrar un lugar acogedor en su &#243;rbita econ&#243;mica, nunca pudo explotar ese nexo para avanzar en la siempre dif&#237;cil traves&#237;a hacia el desarrollo y la prosperidad.</p><p style="text-align: justify;">En este marco de desencuentro estructural entre dos econom&#237;as ya no complementarias sino competitivas, cuyo v&#237;nculo pol&#237;tico desde temprano estuvo atravesado por rivalidades y tensiones que anteceden al momento peronista, debemos situar los azares de la pol&#237;tica que complicaron la relaci&#243;n entre la gran potencia del norte y la promesa frustrada del sur. No haremos aqu&#237; el relato de esas idas y vueltas, que fueron muchas y de diversa naturaleza. Pero es importante tener presente que tanto Per&#243;n como Frondizi, m&#225;ximos exponentes de la idea nacional-popular y del proyecto desarrollista, respectivamente, que comenzaron sus carreras como tribunos populares alzando las banderas del nacionalismo econ&#243;mico y la denuncia del imperialismo norteamericano, una vez en el poder, tuvieron la sabidur&#237;a de volver sobre sus pasos. Conscientes de la importancia del v&#237;nculo con Estados Unidos para promover el crecimiento y la mejora del bienestar popular, ambos se mostraron dispuestos a revisar sus posiciones y tender la mano al capitalismo norteamericano, incluso si ello contradec&#237;a a muchos de sus consejeros y seguidores o supon&#237;a asumir grandes costos pol&#237;ticos.</p><p style="text-align: justify;">El hecho de que esos acercamientos, al igual que otros promovidos en tiempos m&#225;s recientes, terminaran frustr&#225;ndose, remite al problema de fondo que mencionamos m&#225;s arriba: la relaci&#243;n con Estados Unidos ha sido dif&#237;cil porque Argentina siempre dependi&#243; de Estados Unidos mucho m&#225;s de lo que Estados Unidos necesit&#243; de la Argentina. En este punto, el contraste con el lugar ocupado por nuestro pa&#237;s en la era de hegemon&#237;a brit&#225;nica es revelador. Mientras que el mundo organizado en torno a Londres fue compatible con soluciones pol&#237;ticas tan dis&#237;miles como las encarnadas por Rosas, Roca o Yrigoyen, en el orden dominado por Washington ninguna f&#243;rmula de vinculaci&#243;n con Estados Unidos logr&#243; estabilizarse. Faltaron los actores que le dieran carnadura, los capaces de cimentar ese v&#237;nculo sobre una red de intereses lo suficientemente s&#243;lida como para sortear, en nombre del verdadero inter&#233;s nacional, los azares de la pol&#237;tica, las presiones de los grupos de inter&#233;s y las tentaciones del nacionalismo miope.</p><p style="text-align: justify;">El punto crucial es que, desde que ambas econom&#237;as estrecharon sus relaciones en la primera mitad del siglo XX, los engranajes que deb&#237;an sincronizarlas no pudieron acoplarse. En un pa&#237;s socialmente democr&#225;tico y con altas expectativas de bienestar como el nuestro, siempre existi&#243; una gran demanda de los bienes y servicios que ofrec&#237;a el norte, as&#237; como tambi&#233;n del capital y la tecnolog&#237;a necesarios para producirlos localmente. Pero, conforme el perfil exportador argentino se fue atrofiando tras la Gran Depresi&#243;n, a nuestra econom&#237;a le result&#243; muy dif&#237;cil disponer de las divisas necesarias para satisfacer esas importaciones, lo mismo que los requerimientos de remisi&#243;n de utilidades de las empresas norteamericanas, de modo de compensarlas por los bienes y servicios que reclamaba una sociedad con altas expectativas de consumo pero marcada, a la vez, por una cultura pol&#237;tica muy participativa y un nacionalismo intenso y vivaz. Esta minusval&#237;a result&#243; letal para todo proyecto de asentar el lazo econ&#243;mico con Estados Unidos sobre bases sociales y pol&#237;ticas amplias, y empuj&#243; una y otra vez al capitalismo argentino hacia un proteccionismo que rindi&#243; pobres resultados productivos. Desde la crisis de la deuda de la d&#233;cada de 1980, la dif&#237;cil relaci&#243;n con los organismos de cr&#233;dito, a su vez, acrecent&#243; las rispideces y profundiz&#243; los malentendidos. El resultado fue una relaci&#243;n m&#225;s problem&#225;tica y conflictiva que la que tuvieron M&#233;xico o Brasil o, para el caso, hasta la aparici&#243;n de la Venezuela chavista, cualquier otro pa&#237;s latinoamericano de mediano o gran tama&#241;o.</p><p style="text-align: justify;">Hoy el destino nos coloca ante una nueva encrucijada, muy distinta de la que enfrentaron Per&#243;n y Frondizi, Menem y los Kirchner. Sobre el tel&#243;n de fondo de la disputa con China por la supremac&#237;a global, el presidente Javier Milei abre un nuevo cap&#237;tulo de la alianza con Estados Unidos. Al frente de un Estado empobrecido, sin cr&#233;dito y sin moneda, y apoyado sobre una fuerza pol&#237;tica cuya solidez es una inc&#243;gnita, la asociaci&#243;n sin concesiones del gobierno libertario con otra administraci&#243;n encabezada por un l&#237;der impredecible como Trump, cuyo poder puede desvanecerse dentro de pocos meses, abre grandes interrogantes tanto sobre la estabilidad como sobre la razonabilidad de esta apuesta.</p><p style="text-align: justify;">No deja de ser parad&#243;jico, sin embargo, que este acercamiento tiene lugar en un momento en el que, al margen de las circunstancias que lo motivaron, la forja de un lazo econ&#243;mico m&#225;s estrecho entre ambos pa&#237;ses podr&#237;a resultar m&#225;s viable y m&#225;s productivo que los ensayados en tiempos de Per&#243;n, Frondizi o Menem. M&#225;s que en sus apoyos pol&#237;ticos, siempre inciertos en un pa&#237;s en el que la hostilidad hacia Estados Unidos &#8212;si bien hoy menor que en otros momentos: en el &#250;ltimo estudio de Pew, de 2025, el 52 % de los consultados expres&#243; una opini&#243;n favorable a Estados Unidos, y solo el 30 % una negativa&#8212; constituye un factor que no puede subestimarse, su principal fortaleza radica en la mayor complementariedad entre las econom&#237;as de ambas naciones, producto, a su vez, de las transformaciones de sus perfiles productivos en el curso del siglo XXI.</p><p style="text-align: justify;">Estos cambios han vuelto a Estados Unidos mucho m&#225;s receptivo a lo que Argentina tiene para ofrecer, en un arco que incluye desde insumos y productos farmac&#233;uticos hasta servicios &#8212;tecnolog&#237;a, software, finanzas, servicios creativos&#8212; y un considerable conjunto de bienes de la canasta agroindustrial. A ello hay que sumar los metales, los minerales, la energ&#237;a y las tierras raras, las grandes promesas de la nueva configuraci&#243;n del capitalismo argentino, decisivos para aliviar la demanda de d&#243;lares de nuestra econom&#237;a. Gracias a la renovaci&#243;n y ampliaci&#243;n de la canasta exportadora nacional, el v&#237;nculo con Estados Unidos se asienta sobre el intercambio de bienes y servicios m&#225;s complejos que los exportados a China y tiene, en consecuencia, un mayor potencial para favorecer el crecimiento de actividades con alto valor agregado. A la luz de este panorama, la complementariedad comercial entre Argentina y Estados Unidos no solo se perfila como mayor que en cualquier momento del &#250;ltimo siglo, sino que puede dar forma a una asociaci&#243;n m&#225;s beneficiosa para el desarrollo nacional que la que, v&#237;a la econom&#237;a de la soja, nos liga al gigante asi&#225;tico.</p><p style="text-align: justify;">Mucho de esto todav&#237;a est&#225; en construcci&#243;n, y su sustentabilidad es una inc&#243;gnita. En d&#233;cadas pasadas hemos asistido a demasiados cambios abruptos para tomar por seguro un rumbo que tiene bases pol&#237;ticas precarias. Pero, m&#225;s all&#225; de preferencias personales e identificaciones pol&#237;tico-ideol&#243;gicas, a la dirigencia pol&#237;tica, en particular a los sectores opositores que miran con sospecha a la actual administraci&#243;n, les convendr&#237;a reflexionar con cuidado sobre cu&#225;l debiera ser su actitud ante las oportunidades que ofrece el reforzamiento de un v&#237;nculo hist&#243;ricamente tan problem&#225;tico como central para reencarrilar a la Argentina en la senda del progreso material.</p><p style="text-align: justify;">Tal como hoy est&#225; formulada, la alianza con el Estados Unidos de Trump, adem&#225;s de negar rasgos muy valiosos de las mejores tradiciones liberales y democr&#225;ticas de ambas naciones, no permite hacerse muchas ilusiones sobre la posibilidad de avanzar en la resoluci&#243;n de problemas fundamentales como el cambio clim&#225;tico, para no hablar del fortalecimiento del orden legal internacional y las instituciones de gobernanza mundial, muy maltratadas por un mandatario que, adem&#225;s, preside la administraci&#243;n m&#225;s unilateral, arbitraria y opaca que Estados Unidos ha conocido en muchas d&#233;cadas.</p><p style="text-align: justify;">Todo esto es indudablemente cierto. Pero, al evaluar el significado y las oportunidades que abre el acercamiento a Estados Unidos, tal vez ser&#237;a importante recordar que, en su momento, las figuras que mejor encarnaron la esperanza nacional-popular y el sue&#241;o desarrollista terminaron advirtiendo, con toda raz&#243;n, que esta superpotencia deb&#237;a ser concebida como un socio irreemplazable en la dif&#237;cil tarea de impulsar el crecimiento econ&#243;mico y elevar el nivel de vida de la ciudadan&#237;a. Pese al ascenso de China, pese a las voces que afirman que la hegemon&#237;a norteamericana tiene los d&#237;as contados, nada sugiere que ese argumento haya perdido actualidad. En una Argentina que en el &#250;ltimo medio siglo ha acumulado demasiadas frustraciones, resulta prioritario relanzar el crecimiento, elevar la productividad y diversificar la econom&#237;a, bases necesarias para cualquier proceso de distribuci&#243;n y mejora de la condici&#243;n popular. Una relaci&#243;n m&#225;s estrecha y m&#225;s funcional con la gran potencia del norte resulta crucial para alcanzar estos objetivos. Por debajo del ruido y la furia que animan la disputa pol&#237;tica en ambos pa&#237;ses, las transformaciones del panorama productivo sugieren que las condiciones para avanzar por este camino resultan tanto o m&#225;s favorables que en cualquier momento del &#250;ltimo siglo. Con o sin Milei, cambiando lo que haya que cambiar para que la relaci&#243;n con Estados Unidos se torne m&#225;s sensible a las mejores tradiciones de la pol&#237;tica exterior y la democracia argentinas, ojal&#225; en los pr&#243;ximos a&#241;os nuestra dirigencia pol&#237;tica tenga la madurez suficiente como para no dejar pasar esta oportunidad. En lo que se refiere a la relaci&#243;n con Estados Unidos, aquel viejo dicho de un economista que hoy algunos consideran pasado de moda que recomendaba no tirar al beb&#233; con el agua sucia sigue tan vigente como siempre.</p><p style="text-align: justify;"></p><p style="text-align: justify;"> </p><p style="text-align: justify;"></p><div class="subscription-widget-wrap-editor" data-attrs="{&quot;url&quot;:&quot;https://causasyazarespgyrh.substack.com/subscribe?&quot;,&quot;text&quot;:&quot;Suscribirse&quot;,&quot;language&quot;:&quot;es&quot;}" data-component-name="SubscribeWidgetToDOM"><div class="subscription-widget show-subscribe"><div class="preamble"><p class="cta-caption">&#161;Gracias por leer! Suscr&#237;bete gratis para recibir nuevos posts y apoyar mi trabajo.</p></div><form class="subscription-widget-subscribe"><input type="email" class="email-input" name="email" placeholder="Escribe tu correo electr&#243;nico..." tabindex="-1"><input type="submit" class="button primary" value="Suscribirse"><div class="fake-input-wrapper"><div class="fake-input"></div><div class="fake-button"></div></div></form></div></div>]]></content:encoded></item></channel></rss>